Colegas.cl

La lógica tras la administración de Bienes Comunes pesqueros

El Foro Internacional sobre la Globalización es una coalición que une a grupos de personas organizadas (activistas, académicos, escritores, investigadores, etc.) que critican los costos sociales, ecológicos, culturales y políticos del modelo económico actual de globalización y promueven alternativas más equitativas.

Este foro distingue tres tipos de bienes comunes: i) aquellos entendidos como los bienes naturales o de los cuales depende la vida de la humanidad (agua, aire, peces, bosques, clima y un gran etcétera), ii) las creaciones colectivas (cosmovisión o prácticas culturales, el conocimiento colectivo, etc.) y, iii) los que garantizan el acceso público, por ejemplo, a la salud, educación y seguridad social.

La administración de estos bienes ha sido preocupación permanente de los Estados y de la discusión política y económica, refiriéndose principalmente a los bienes naturales como “recursos naturales”. Es común escuchar que, cuando existe un recurso común, al cual todos tienen acceso, donde no existen derechos individuales de propiedad, éste termina siendo sobreexplotado; a menos que se imponga una fuerza externa, enfrentando dos posibles soluciones alternativas: privatizar o estatizar el recurso. 

Así, se ha escuchado por décadas en Latinoamérica y el mundo. Chile no ha escapado de esta pseudo lógica, lo que es comprensible, si nos basamos en nuestra historia extractivista de minerales, pesca, agro y forestal. Además de conocer tanto los efectos de la privatización como de la estatización de los recursos.

La buena noticia es que no es cierto que la alternativa sea dicotómica: privatizar o estatizar. Las prácticas de co-manejo han sido una realidad en la historia de la humanidad y son una realidad hoy, incluso en países de Latinoamérica. La evidencia muestra que, si se crean instituciones estables de autogestión, subsanadas las necesidades de provisión, credibilidad y supervisión, se pueden co-manejar los recursos naturales.

En esto, Chile ha tomado un liderazgo, abordando la administración pesquera con un programa de co-manejo, en una práctica público privada que se ha ido ejecutando desde el 2014 gracias a una modificación de la tristemente famosa Ley de Pesca y Acuicultura durante el año 2013. La normativa incorporó los denominados Comités de Manejo (CCMM) Pesquero, grupos que tienen como misión desarrollar una propuesta de Plan de Manejo pesquero para uno más recursos.

El camino recorrido ha sido más bien árido, propio del desconocimiento y el temor. Por un lado y de base, el desconocimiento en la materia, tanto desde el punto de vista del conocimiento científico sobre los procesos naturales, como del conocimiento científico sobre la humanidad o los seres humanos en forma individual. A este desconocimiento hay que agregar la desconfianza histórica y fundamentada entre todas las partes que componen los CCMM, el desconocimiento de las herramientas y métodos adecuados, lo novedoso de la práctica, la necesidad de control de los representantes de instituciones del Estado y la misma práctica democrática tan tradicional de la sociedad chilena. 

En retrospectiva, a más de 10 años de su implementación, parecía una utopía, una más de aquellas políticas o programas públicos destinados al fracaso, lo que también tenía adherentes… y muchos. Sin embargo, esto se logró implementar gracias a la visión de muchas y muchos profesionales de la Subsecretaría de Pesca y de los pescadores artesanales, con un motor central que tiene nombre y apellido: la Dra. María Angela Barbieri, quien a pura convicción movió, literalmente, a un país entero.

El sistema ha tenido algunas virtudes desde el inicio. Quizás la principal sea que el mecanismo para establecer acuerdos es el consenso y no la imposición ni las votaciones, sino más bien el diálogo argumentativo. Obviamente, no todos los grupos funcionan igual ni están en el mismo nivel de evolución, hay camino que recorrer y, sobre todo, personas en las que generar capacidades. Pero a más de una década, el sistema funciona y provee gobernabilidad. De hecho, la tasa de participación nominal en los CCMM provee de su mejor indicador de gobernanza a la Subpesca, con más de 10 puntos porcentuales, por sobre otras instancias de participación.

Transformar el conocimiento que se ha ido generando en los CCMM para formular los Planes de Manejo pesquero será -en el futuro cercano- material imprescindible para abordar el manejo global de los bienes comunes naturales. Y, se espera, como la evidencia va demostrando, que quienes apuntan a una ética ambienta individual responsable como Castilla (2015) y a una Revolución reflexiva como invitan Dávila y Maturana (2021), sea posible un futuro de colaboración, abordando elementos centrales para relacionarse con estos bienes, de los cuales, tenemos el usufruto mientras esperamos a los próximos habitantes del planeta.